Contienda electoral en EE.UU. entra en etapa decisiva

NEW YORK, NY - JUNE 16: Business mogul Donald Trump gives a speech as he announces his candidacy for the U.S. presidency at Trump Tower on June 16, 2015 in New York City. Trump is the 12th Republican who has announced running for the White House. (Photo by Christopher Gregory/Getty Images)

Por Roberto García Hernández *
La Habana (PL) La batalla entre demócratas y republicanos con vista a las elecciones generales de noviembre próximo en Estados Unidos, entró en una etapa decisiva, aunque para el ciudadano promedio existen otros temas más apremiantes.

Las grandes nevadas en la costa este del país, así como las preocupaciones por las amenazas terroristas y aspectos de la vida económica, distancian, al menos por estos días, al norteamericano promedio de esas discusiones.

En medio de cierta apatía del público a pesar de la amplia cobertura mediática, la contienda prioriza ahora los preparativos para las primarias partidistas, en particular los caucus del 1 de febrero en el estado de Iowa.

Este será el inicio de un largo proceso que costará miles de

millones de dólares a los contribuyentes.

En ese contexto se producen decenas de encuestas de opinión que intentan mostrar las preferencias de los probables votantes.

Según el sitio digital RealClearPolitics (RCP), en Iowa el

precandidato Donald Trump es el preferido con 33 por ciento de las intenciones de votos, seguido por los senadores Ted Cruz (26) y Marco Rubio (11), el neurocirujano Ben Carson (siete) y el exgobernador de Florida Jeb Bush (tres).

Entretanto, el resto de los aspirantes del partido rojo apenas alcanza los cuatro puntos porcentuales.

En el terreno demócrata el senador Bernie Sanders tiene en Iowa 48 por ciento de apoyo de los potenciales electores, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton cuenta con 45 por ciento, y el exgobernador de Maryland Martin O’Malley apenas tres por ciento.

Aunque Clinton domina en los principales sondeos, en Iowa enfrenta nuevos desafíos debido a que Sanders ganó terreno, lo que pone en peligro las posibilidades de la exprimera dama en estas pruebas de fuego iniciales.

Entretanto, el influyente diario local de ese estado, The Des Moines Register, anunció que apoya al senador Rubio como candidato para los republicanos y a Clinton para la boleta demócrata.

OTROS EVENTOS

El 9 de febrero tendrán lugar las primarias en Nueva Hampshire y el 15 de marzo habrá actividades similares en estados clave para las presidenciales como Illinois, Ohio, Carolina del Norte, Missouri y Florida.

Tras otros eventos importantes con vista a los comicios, la

Convención Nacional Republicana tendrá lugar del 18 al 21 de julio en Cleveland, Ohio.

La reunión similar de los demócratas será del 25 al 28 del mismo mes en Filadelfia, y en ambas se ratificarán las respectivas fórmulas para los comicios del 8 de noviembre.

CLINTON CONSOLIDA SUS POSICIONES

De acuerdo con las encuestas más recientes, a nivel nacional Clinton cuenta con el apoyo de más del 51 por ciento de sus correligionarios, seguida de los otros dos contendientes del partido azul: el senador Sanders con 38 y el exgobernador de Maryland O’Malley 2,2 por ciento.

Para la mayoría de los expertos, ella tiene todas las papeletas para representar a los demócratas en la contienda por la Casa Blanca e incluso frente a Trump y otros aspirantes republicanos, también es la favorita para llegar a la presidencia.

Según Alexis Simendinger, periodista del sitio digital

RealClearPolitics, Clinton pudiera perder en los caucus de Iowa frente a Sanders, un hombre de 74 años, calificado por algunos de socialista, que tiene actualmente un impulso significativo en los sondeos de opinión locales.

A pesar del ascenso de este senador por Vermont, que cuenta con el apoyo de amplios sectores marginados en la sociedad estadounidense, sus ideas carecen del sustento de los grandes grupos de poder, que las rechazan por considerarlas demasiado “izquierdistas” y algunos las califican de “socialistas”.

Clinton estima que aunque Sanders tiene grandes planes, aún no le dijo a nadie cómo pagaría para llevarlos a la práctica y a la vez ella es de la opinión de que los suyos, por el contrario, son “realistas y transparentes”.

TRUMP DIVIDE A LOS REPUBLICANOS

Por la parte republicana, a nivel del país Trump lidera las intenciones de votos con 41 por ciento de las preferencias de sus correligionarios, seguido por los senadores Cruz (19 por ciento), Rubio (ocho) y el resto de los aspirantes del partido rojo a la jefatura de la Oficina Oval están por debajo de esa cifra.

Una muestra de las profundas contradicciones que existen dentro de los republicanos y en especial entre sus aspirantes a la Casa Blanca, a menos de un año de las presidenciales de noviembre, fue la reunión que sus legisladores realizaron a mediados de enero en la ciudad de Baltimore, Maryland.

Los participantes en el encuentro, que se desarrolló bajo el título El Congreso del Mañana 2016, abordaron temas como el crecimiento económico e innovación, la lucha contra el terrorismo, así como la forma más efectiva para aprobar el presupuesto federal y programas contra la pobreza.

Allí, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, presionó a sus correligionarios para que implementen una política conservadora agresiva con el fin de neutralizar la agenda de Obama en el último año de su mandato.

Aunque los del partido rojo en el Capitolio se reunieron en un lujoso hotel de Baltimore para conformar sus planes a corto y mediano plazos, el tema principal de sus discusiones fue el peligro que según ellos representa Trump, una señal de la omnipresencia del magnate en la mente de sus colegas.

Una preocupación liderazgo opositor es cómo la posible nominación del multimillonario a la jefatura de la Casa Blanca, puede dañar la posibilidad de mantener la mayoría en el Congreso.

Pero a pesar de ciertos criterios negativos contra su figura, algunos observadores aseguran que muchos de los participantes en el evento en Baltimore prometieron apoyarlo si finalmente obtiene la nominación por el partido rojo.

En medio de esta contienda, que se desarrolla con la cobertura de los grandes emporios mediáticos, la inmensa mayoría de los ciudadanos permanece ajena, y todo parece indicar que el índice de abstencionismo en estas elecciones será muy alto, a juzgar por lo que sucedió en comicios anteriores.

Expertos aseguran que la baja asistencia de los electores a las urnas, la apatía y el incremento de las restricciones a los votantes son algunos de los problemas que, según especialistas, afectan al sistema democrático estadounidense.

Existe una tendencia en los estados con gobernadores republicanos y legislaturas controladas por los republicanos a establecer estas limitaciones en áreas donde la gente se inclina a apoyar a los demócratas.

Apenas 60 por ciento de los estadounidenses habilitados para votar lo hicieron en las presidenciales de 2004, 2008 y 2012, mientras en los comicios de medio término de noviembre de 2014 sufragó 36,4 por ciento de los potenciales electores, la peor asistencia a las urnas en 72 años.

La periodista Eliza Webb enumera estos y otros datos en un artículo publicado en el diario The Hill, en el que afirma que en Estados Unidos se libra con éxito una guerra contra la democracia.

Desde 2011 las autoridades de 49 estados aprobaron casi 400 nuevas restricciones para la emisión del sufragio, que incluyen la reducción del período de votaciones anticipadas y la implementación de leyes más estrictas sobre la presentación de documentos de identidad, entre otras.

Existen muchas otras variables que impactan la feroz contienda por la Casa Blanca, pero por ahora, los principales medios de prensa dejan en segundo plano la lucha por la mayoría en el Congreso.

También el 8 de noviembre estará en juego la suerte de un tercio de los 100 miembros del Senado federal y de la totalidad -al menos en teoría- de los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, aunque una parte de ellos tiene garantizada su reelección.

Esta situación no le es ajena al presidente Obama, quien señaló el 25 de enero en una entrevista que el sistema político estadounidense ahora es peor que en 2009 cuando él asumió el cargo.

Sin embargo, el mandatario expresó su esperanza de que los

republicanos rectifiquen ese rumbo y finalmente se alejen del

sentimiento de “frustración” y la ira que Trump y el senador Cruz ofrecen a los votantes.

*Jefe de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

arb/rgh


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