PARA QUE NO CULPEN A LOS QUE NO DEBEN DE SU DERROTA ANUNCIADA.


Principalmente la derrota de la Concertación/Nueva Mayoría es consecuencia de las promesas tantas veces no cumplidas y las prácticas demagógicas, corruptas y engañosas de ellos mismos. Durante todos estos años la derecha pinochetista nunca se ha despeinado ni desesperado ni se ha sentido amenazada en sus granjerías, impunidades y fueros ya que la Concertación/NM gobernó siempre con el programa neoliberal y sin intensión ni voluntad de cambiar la constitución antidemocrática de Pinochet, peor aún, la acomodó y la mejoró más en su perversidad. El responsable mayor y último de que ahora retomen el ejecutivo los siniestros hijos putativos de Pinochet es la clase política mediocre y cobarde que asumió hace 27 años el gobierno post dictadura y que firmó un acuerdo con Pinochet, los militares asesinos, los empresarios y EE.UU. de no cambiar nada de los desaguisados e injusticias dejado por la dictadura. La Concertación se sintió siempre cómoda administrando el modelo neoliberal y mercantilista ya que le ha dado el espacio necesario para acceder a los pasillos del poder y a las arcas fiscales, no se debe olvidar que esa administración del modelo lo ha hecho a punta de promesas incumplidas y represión al movimiento popular. Como consecuencia de todo ello, los poderes fácticos y los herederos políticos del fascismo se han sentido cómodos e impunes. Esto es solo el cambio de turno, práctica muy propia del duopolio, de quiénes administrarán los siguientes cuatro años la herencia nefasta de Pinochet. Ahora administrarán el fundo, sus dueños y no sus empleados. En este escenario de tragedia, interesante será ver qué actitud toma la Nueva Mayoría o lo que quede de ella en estas próxima horas y días, y una masa de personajes, partidos y organizaciones que cómodamente y con soberbia se aprovecharon del sistema, como la alicaída CUT y sus pares oportunistas. Qué harán, más allá de culpar por su propia derrota al Frente Amplio (como el cojo al empedrado) o quien se le cruce en su camino? Qué hará esa gente ahora, sin los buenos sueldos y granjerías estatales, sin los jugosos contactos en los vericuetos y cocinerías del poder y sin la posibilidad de lucrativos puestos diplomáticos? Se volcarán al activismo en la calle y en los suburbios pobres y abandonados hace mucho de sus programas y reuniones? Serán recibidos amigablemente en esos lugares después de tanta alegría prometida y nunca traída? O se retirarán a sus asientos legislativos y de comités centrales para planificar entre cuatro paredes el próximo asalto a la mesa del poder a punta de promesas vacías? En este escenario negativo, ahora es el momento de organizaciones dignas y consecuentes como NO+AFP, el profesorado, los trabajadores de la salud, los pobladores, los ecologistas y las comunidades indígenas en resistencia más una infinidad de otras orgánicas que tuvieron la firmeza de no ceder al chantaje del mal menor, al cuento de que había que votar por una derecha buena para detener a la peor o a las febles promesas y ofertas de última hora del candidato “menos malo” de realizar los cambios y reformas que no estaban en su agenda continuista. Ahora es el momento de que el Frente Amplio demuestre que nació como una seria opción al pusilánime y desgastado duopolio o de lo contrario no pasarán de ser una suerte de Nueva Mayoría 2.0, de ellos depende. Insisto, ahora es el momento de los porfiados y peloduros, de los que a fuerza de resistir la represión dictatorial y la represión “democrática” aprendieron a creer en sus propias fuerzas y en sus propios sueños, a no olvidar a sus mártires, heroínas y héroes, aprendieron a defender sus derechos aunque se les enrostrara machaconamente que se habían quedado estancados en el pasado y que había que renovarse hacía la centro derecha y aceptar como verdad divina la cobardía de “en la medida de lo posible” y la humanización del capitalismo. Desde hoy, el próximo capítulo de la historia de Chile lo ha de escribir las y los que aún confían en sus propias fuerzas y creen en sus propios sueños; cualquier otra propuesta que no vaya en dirección de terminar definitiva y seriamente con la tragedia que partió un nefasto 11 de septiembre de 1973, extendido hasta ahora, es parafernalia insulsa y pueril, es volver a meter la pata en el mismo hoyo. Ilich Galdámez Hijo de detenido desaparecido.


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