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Hands Off Venezuela

La Salud, otra víctima oligárquica
Escrito por Allende La Paz, NotiColombia Press   
miércoles, 10 de febrero de 2010

Recordar es vivir, dice la canción. Nostros recordamos éste artículo de Allende La Paz publicado en el libro Plan Colombia y Conflicto Interno Colombiano.

"Don" Uribe, siendo senador impulsó la destrucción del sector de Salud en Colombia

 

Favorecimiento a los conglomerados económicos “dueños de la salud de los colombianos”. Los narcoparamilitares reciben parte del ponqué politiquero que feria los recursos estatales. La salud, un derecho del pueblo que se exige en la lucha por la Nueva Colombia. En la Nueva Colombia la salud será universal y gratuita.

La salud se ha convertido en otra víctima de los gobiernos oligárquicos colombianos, y el gobierno narcoparamilitar del “Don” Uribe no podía ser la excepción, y por ella, el pueblo colombiano padece múltiples problemas para resolver una de las necesidades básicas de toda población.

Si por los índices pudiéramos medir el estado de la salud en Colombia, tendríamos que decir que la Salud está enferma, más que enferma, está agonizante. Y sólo el tratamiento radical que proponemos al final le salvará la vida.

Cálculos bondadosos estiman que el 60 % de la población colombiana no tiene acceso a servicios de salud, a pesar de que aparentemente se destina aproximadamente entre el 9 y el 11% del PIB al sector salud.

¿Qué sucede entonces con la salud? ¿Por qué el estado lamentable en que se encuentra este sector? ¿Por qué la atención de salud no llega a los colombianos? ¿Por qué no llegan los dineros a los usuarios?

La reforma Gavirista

Durante la administración de César Gaviria Trujillo –el de la voz aflautada y primo de Pablo Escobar Gaviria y por ende de José Obdulio- se aprobó y fue puesta en práctica la llamada Ley 100 de 1993, dizque para garantizar la universalización de la cobertura, cuando de verdad lo que significó fue deshacerse el Estado de la obligación de satisfacer esa necesidad básica.

Ley 100 que significó la privatización de la Salud de los colombianos, la cual se convirtió en una mercancía más, feriada a los grandes conglomerados que conformaron las llamadas Entidades Promotoras de Salud (EPS), y sus consanguíneas ARS, verdaderos pulpos chupasangres de los colombianos y del gremio médico y de salud, que llevaron al deterioro en la atención en aras de una fementida “eficiencia” y del “ahorro” en exámenes y laboratorio, que al fin de cuentas era la orden que daban a los médicos: “recételes aspirina o acetaminofén y que se vayan a morir a sus casas, porque los fondos no dan para más!”

Las EPS apoderándose de los dineros del Estado en el sector salud significó el no pago a las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), el quiebre financiero de éstas, y lógicamente el no pago a los médicos y trabajadores; así como el inflamiento –sobrefacturación y demás- de las cuentas que presentaban al Estado para así apoderarse de una parte cada vez mayor del ponqué.

La enorme corrupción que creció al amparo de la ley 100 es obra y gracia del hombrecito de la voz aflautada –yo no sé por qué habla así, por qué será, por qué será?- y son famosos los desfalcos y robos de, por ejemplo, el Instituto de Seguros Sociales –uno de ellos el Dr. Isaza, que se robó más de 10 mil millones de pesos- de la Caja de Compensación Familiar –en la cual se robaron otros 5 mil millones de pesos-, instituciones en parte hechas –financiadas- con los dineros de los trabajadores colombianos.

Salud enferma

Los índices de salud en Colombia muestran un franco retroceso. Tanto los índices de Mortalidad como de Morbilidad.

Las causas de muerte han permanecido estáticas o han aumentado sus índices, además del repunte escandaloso de la “plomonía”; y los niños colombianos en pleno siglo XXI siguen muriendo por enfermedades transmisibles y prevenibles: Diarreas, desnutrición, malnutrición, infecto-contagiosas: Tuberculosis, Malaria, Fiebre Amarilla (apenas el 5 % de la población que vive en zonas de riesgo está vacunada), Dengue, Sarampión, Tosferina, Polio, etc, así como el aumento en el índice de enfermedades como la Leishmaniasis en zonas rurales, tal vez como resultado de la guerra biológica que desarrollan las fuerzas militares esparciendo los microorganismos para infestar al agente vector, y del control -como arma de guerra- del medicamento Glucantime necesario para combatirlo.

Cierre de hospitales

Si supuestamente en la última década ha habido aumento de los dineros destinados al sector salud, ¿por qué el deterioro del sistema?

En primer lugar, porque las grandes empresas de salud son las que se embolsillan esos dineros, se lo roban, presentando y cobrando cuentas por servicios no prestados. Es significativo que las grandes empresas dueñas de la salud en Colombia son: Saludcoop, Coomeva, Colsánitas (Española), Medicina ­Pre­pagada, Susalud y SaludTotal. Las cinco tuvieron ventas en 2003 por 2,02 billones de pesos, de los cuales solo Saludcoop facturó 1,3 billones, superando los ingresos operacionales de Bancolombia, el primer banco del país, que solo alcanzó 1,17 billones.

En una década Saludcoop pasó de 2.500 millones de pesos en activos a 237 mil millones. Y es ahora una de las veinte empresas más grandes del país y la tercera en número de empleados después de Almacenes Éxito.

En el 2004, Saludcoop pasó del 18º lugar al 10º con ingresos operacionales de 2.004.377 millones de pesos (2 billones 4 mil 377 millones de pesos!!!); Salud Total pasó del 85º lugar al 74º con ingresos de 416.841 millones de pesos; Colsánitas pasó del 78º lugar al 73º con ingresos de 386.679 millones de pesos y SuSalud medicina pasó del 81º al 80º lugar con ingresos de 378.647 millones de pesos.

En segundo lugar, porque los grandes politiqueros de las diferentes regiones, manejan los recursos del régimen subsidiado y los convierten en recursos para su enriquecimiento personal, así como botín electorero.

Es tal la rebatiña con esos dineros, que los narco-paramilitares se han apoderado de esos dineros como el caso denunciado en Riohacha (departamento de la Guajira), en la Costa Norte colombiana, en Cúcuta y en muchísimas otras zonas. Es decir, que la clase política colombiana utiliza los ya de por sí menguados dineros que les llegan desde el nivel central para también financiar a los grupos de asesinos y narcotraficantes, que cometen toda clase de tropelías para seguir “manteniendo la democracia”, es decir, otra forma de financiar la guerra demencial del miniführer, el “Don” Uribe.

Lógicamente los recursos que llegan a los hospitales son pocos, y allí son también víctimas de la voracidad politiquera, y para colomo son obligados a convertirse en EPS, compitiendo con los conglomerados que presentaban cifras astronómicamente falseadas, lo que sumado al no pago de sus obligaciones por parte del Estado (¿cuántos miles de millones les debe el Estado a los Hospitales?), los ha llevado a la asfixia económica y al cierre.

Es diciente que para finales del 2003 la deuda de la Nación a diecinueve hospitales públicos por la atención a los «vinculados», desplazados, subsidiados y de Fisalud, era de 663.570 millones de pesos. (El Tiempo, 22 de enero de 2004). En abril, a sólo ocho de los principales hospitales de tercer nivel, el Estado les adeudaba 535 mil millones de pesos (Ámbito Salud, periódico Legis, abril 28 de 2004). En febrero, a la Red Hospitalaria del Valle se le adeudaban 74 mil millones de pesos y al Ramón González Valencia de Bucaramanga, 55 mil millones de pesos.

Ya son notorios los cierres de los hospitales San Juan de Dios (La Hortúa), Materno-infantil, Infantil Lorencita Villegas de Santos, éstos en Bogotá; y de los Hospitales Universitarios de Cartagena, de Caldas, del Ramón González Valencia de Bucaramanga y el Hospital Central “Julio Méndez Barreneche” de Santa Marta el 5 de julio del 2005; y son endémicas las amenazas de cierre de los Hospitales de Popayán, Cúcuta, Pereira, y las crisis económicas permanentes de los otros hospitales, casi treinta en todo el país, entre ellos el Evaristo García de Cali, el de Barranquilla, etc.

¿Quiénes son los perjudicados? Naturalmente los hijos del pueblo colombiano. Porque cuando los oligarcas o sus familiares se enferman, se van para las clínicas y hospitales privados, como fue el caso cuando se enfermó la madre del entonces presidente César Gaviria, atendida con todo lujo y solicitud en la Fundación Santa Fé de Bogotá. (Jerto, o no, Cesarín?).

La propuesta del Miniführer “doptor Varito”

El inquilino de la Casa de Nariño, ante el reclamo del sector salud por la crisis de los hospitales responde categóricamente –con su inmensa perversidad- que “los hospitales no son rentables y hay que cerrarlos”. Esta es una de las “obras” que puede mostrar como su “obra de gobierno”, la que le ha reportado la “inmensa popularidad” que las encuestas mentirosas publican para su contentillo.

Propone para tal fin, la “Reforma Uribista a la ley 100”, que significa “último día de despotismo, y primero de lo mismo.” En dicho proyecto  se favorece el monopolio de las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y ARS, y se reducen los aportes a los hospitales públicos. Tampoco propone el pago de los cientos de billones de pesos que el Estado les debe a esos hospitales. Es decir, la estocada final.

Los trabajadores de la salud han sido especialmente afectados por estas leyes y son contratados en condiciones que impiden el libre albedrío profesional, sometidos a la esclavitud de las compañías monopólicas, contratados con bajos salarios, ninguna seguridad ni estabilidad laboral, ya que sino “te vas, que hay muchos esperando esta oportunidad”.

A los hospitales estatales además les exigen el recorte de personal, despido de trabajadores con más de 10 años de labores, enganche laboral “por contrato” sin ninguna garantía, y los mínimos gastos para funcionamiento.

Ante esta caótica situación, los carnés del régimen subsidiado, se convierten en mecanismo de perpetuación política del régimen narcofascista del “doptor Varito”, ya que como vimos antes serán sus socios narcoparamilitares los que manejarán “a quién si y a quién no” les entregan el mencionado carné. Es decir, que si no logras un carné, no existes para el sistema de salud.

La salud en un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional

La salud es un derecho que se exige mediante la movilización popular en el entretanto avanzamos la construcción de la Nueva Colombia. Entonces, la atención de salud será universal y gratuita para todos los colombianos, sin distingo de ninguna especie, tal como está contemplado en el programa para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional. Porque la mafia narcoparamilitar de la Casa de Nariño no perdurará por siempre, cada día es más evidente su debilidad, y los pueblos no olvidan, lo han demostrado San Pablo, San Juan del Cesar, Timbiquí y Dolores!

16.08.2005

 
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