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Crimen de Barbados, 35 años de impunidad y terror Los autores confesos de ese acto disfrutan aún de |
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Escrito por admin/RNV
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jueves, 06 de octubre de 2011 |
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Un acto terrorista de los tantos alentados desde suelo estadounidense contra el pueblo cubano aún clama hoy por justicia: el asesinato de 73 personas en un atentado contra un avión civil de la Isla en Barbados es el sabotaje terrorista más atroz visto en este continente.
El 6 de Octubre de 1976, el vuelo 455 de la línea aérea Cubana de Aviación, salió del aeropuerto de Seawell con destino final en La Habana, cuando pocos minutos después de despegar estalló en el aire como consecuencia de los explosivos colocados por los mercenarios venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo.
Ambos, seguían instrucciones de sus jefes, los experimentados terroristas de origen cubano Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, quienes dirigían grupos violentos desde Venezuela. Escuche reporte especial de Raimundo Urrechaga Haga click para escuchar el audio (Número de descargas: 28)
En la aeronave viajaban 11 jóvenes guyaneses para estudiar medicina en la Mayor de las Antillas, cinco funcionarios de la República Popular Democrática de Corea y 57 cubanos, entre ellos 16 esgrimistas del equipo juvenil, con sus entrenadores, técnicos y responsables.
Detenidos por la justicia venezolana días después, los autores materiales e intelectuales del acto lograron evadirse de la cárcel a pesar del clamor de todos los familiares de los mártires y el pueblo cubano.
Los autores confesos de ese acto disfrutan aún de impunidad, apoyados en el silencio cómplice de los gobiernos estadounidenses, autoproclamados abanderados de la lucha contra el terrorismo, mientras dan abrigo en su territorio a connotados asesinos.
Pese a todas las pruebas que existen sobre la autoría intelectual del atentado, Estados Unidos de niega a responder la petición de extradición de Posada Carriles formulada por el gobierno de Venezuela.
Ante las abrumadoras pruebas, Estados Unidos trató de eludir el juicio por temor a que salieran a la luz las relaciones de Washington con los protagonistas de ese atentado, cuyas víctimas son una prueba más de una política agresiva del gobierno norteamericano desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959.
Hoy, Posada Carriles camina libremente por las calles de Miami amparado por el gobierno norteamericano mientras los familiares de las víctimas de este crimen claman por justicia ante este hecho que después de 35 años aún permanece impune. |